...¡Y MIRA CÓMO ME LO HA DEVUELTO!
Aunque parezca mentira, se trata de un precioso Toyota Paseo, automóvil que se dejó de fabricar con el cambio de siglo pero que aún conserva un alto valor residual en virtud del estilo que el fabricante nipón consiguió imprimir en este elegante coupé de media gama. Me lo mostró ayer el padre del propietario, un amigo de hace muchos años, todavía resoplando por lo que podía haber ocurrido.
Pero antes de continuar con el caso, me gustaría mostrar el coche del que estamos tratando. Así pues, mejor incluyo unas fotos de cómo pudo ser antes de la destrucción masiva a la que fue sometido en una sóla noche:
Para un chaval de diecinueve años, todo un lujo.
Pero, a pesar de todo, debo decir que tanto el conductor, que salió totalmente ileso del aparatoso accidente, como el dueño del automóvil tuvieron una gran suerte a pesar del susto y de la consiguiente pérdida del vehículo. ¿Por qué? Pues, simplemente, porque no intervino la autoridad competente -el Toyota se estrelló contra un edificio en una vía secundaria- y no hubo daños a terceros, ni físicos ni materiales.
No quedó un sólo rincón del automóvil libre de desperfectos.
Imagínense que el joven conductor se hubiera estrellado contra otro automóvil y hubiera provocado, además de los daños materiales inevitables a la velocidad que parece debía circular, heridos e incluso muertos. Imagínense que hubieran intervenido las autoridades pertinentes y que éstas hubieran averiguado que el citado conductor, cuyo Carné de Conducir fue expedido por primera vez hará ya un año -¡un sólo año!-, no es el titular del seguro que cubre este coche y que, muy probablemente, hubiera alcoholemia a juzgar por el resultado que tenemos a la vista...
Desde luego que la compañía aseguradora se desentendería de este siniestro por todo lo ya expuesto. Entonces las responsabilidades caerían directamente sobre los implicados; de repente sus vidas se hubieran diluído por una alcantarilla sin viso alguno de lograr recuperarlas.
Tan sólo las ruedas pueden ser reutilizadas.
¡En fin!: sólo espero que este caso pueda servir como toque de atención, no sólo para los jóvenes, sino para todos. Prestar el coche se puede hacer siempre y cuando tengamos en cuenta todos los factores que pueda haber en contra.
¡Ah! Y recordad que una de las últimas leyes aprobadas por Tráfico obliga, en ciertos casos de siniestro, a dar el coche en pago al afectado o a los afectados aunque éste fuera prestado y no le perteneciera al conductor implicado en un hipotético accidente.
¡Mucho cuidado!
Saludos
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